Estudios recientes indican que la prevalencia promedio mundial del TDAH es del 5,29% en niños en edad escolar (Polanczyk, de Lima, Horta, Biederman, Rohde, 2007) presentándose más en varones que en mujeres, en una proporción de 3 a 1 (Valdizán, Mercado, Mercado-Undanivia, 2007).
El TDAH es un síndrome complejo con características sintomáticas amplias y variadas, los síntomas característicos se presentan en la población general en menor frecuencia e intensidad por lo cual su diagnóstico también resulta complejo. El mismo en la actualidad es fundamentalmente clínico, y se realiza con el apoyo de los criterios de funcionamiento de los sistemas de clasificación como el DSM-IV y CIE10 (de Faria Santos, Vasconcelos, 2010). Su etiología es un tema de debate, siendo poco probable que la existencia de un único factor pueda ser suficiente para determinar el contexto del TDAH. Los hallazgos son consistentes con una hipótesis multifactorial (Catelan-Mainares, 2010), los estudios actuales consideran que el trastorno tiene un patrón de herencia poligénica multifactorial; con influencia cuantitativa y expresión variable (Cardo, Servera, 2008), interviniendo una compleja combinación de factores genéticos, neurobiológicos y ambientales (Labos, Slachevsky, Fuentes, Manes, 2008; Barkley, 1999).
REFERENCIAS:
Rubiales, J., Bakker, L., & Mejía, I. D. D. (2011). Organización y planificación en niños con TDAH: evaluación y propuesta de un programa de estimulación. Cuadernos de Neuropsicología/Panamerican Journal of Neuropsychology, 5(2), 145-161.
Recuperado de:https://www.redalyc.org/pdf/4396/439642488004.pdf
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